Amecameca, Méx.- Amecameca, un rincón histórico mexiquense con hermosos paisajes, cuenta con el nombramiento de Pueblo con Encanto y es conocido por su cercanía con el Paso de Cortés, puerta de acceso a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, majestuosos guardianes del Valle de México.
Su nombre original en náhuatl fue «Amaquemecan», que significa “El lugar donde los papeles señalan o indican”. El municipio se ubica a 57 kilómetros de la Ciudad de México.
Esta localidad fue uno de los primeros lugares donde se asentaron los evangelizadores, por lo que entre sus construcciones históricas y religiosas destaca la iglesia de la Asunción, que data de 1547; el Santuario del Señor de Sacromonte; sin embargo, la construcción más conocida es la Hacienda Panoaya, en la que Sor Juana Inés de la Cruz vivió cinco años de su infancia.
El centro histórico tiene un jardín principal, decorado con esculturas porfirianas de leones y un arco de 1781, el cual funcionaba como puerta de entrada al poblado.
Entre los atractivos naturales del municipio se encuentra el Parque Nacional Izta-Popo, lugar perfecto para hacer senderismo, bicicleta de montaña, alpinismo y en época navideña cortar árboles de Navidad; también se puede visitar o pernoctar en la zona de campamento Centro Ecoturístico Apatlaco.
Amecameca destaca también por el Festival de la Nuez de Castilla, ingrediente indispensable para los chiles en nogada, y es famoso por la Ruta de las Luciérnagas.
Entre su gastronomía destaca el mole, mixiotes, barbacoa, chiles en nogada, ensalada Navidad, pan de muerto y revoltijo de cuaresma, sin embargo, los más característicos de la zona son los mixiotes, conejo, chileatole, tortas de colorín, pipián con hongos y tlacoyos de maíz azul o blanco rellenos de haba o frijol.
Entre las bebidas típicas se encuentra el licor de nuez de castilla y el pulque blanco o curado.

